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martes, 2 de septiembre de 2014

ESTADO EN COLOMBIA


Los riesgos del ‘sexting’ parecen infinitos, sobre todo en Colombia, un país en el que cada minuto se roban tres celulares en las calles.

Por eso, dice el sexólogo Luis Alberto Montejo, quien se atreva a practicarlo debe ser consiente del riesgo inminente que se corre, tener claras las consecuencias, saber que en algún momento el material puede llegar a circular en un blog o en las redes sociales.

Montejo tiene experiencia en el tema. Por su consultorio han pasado algunas de las víctimas del ‘sexting’ en Cali. Una joven, por ejemplo, que fue drogada, desvestida, grabada, en un caso que más bien tiene tintes de abuso sexual.

El video fue puesto en Internet; dos mujeres cuyas parejas viven en el exterior y les han pedido lo que ellos consideran una “prueba de amor”: que se graben teniendo relaciones sexuales con amigos y envíen las imágenes por la web como una manera de excitarse. El ‘sexting’ puede afectar tanto, que la única manera de recuperarse es a través de una terapia psicológica.



Luis Alberto Montejo dice que aquellas son formas del ‘sexting’ disfuncionales, dañinas, que atentan contra la autoestima. La víctima se deprime, siente ansiedad, se derrumba. 


Pero también esta práctica es disfuncional cuando uno de los miembros de la pareja sólo siente placer sexual a través de ese intercambio de material erótico por el teléfono o el computador y no de otra forma, no con un contacto sexual físico directo, por ejemplo.

La otra cara del ‘sexting’

Flavia Dos Santos es sexóloga. Flavia Dos Santos habla de ese doble filo del ‘sexting’. Dice que, si se maneja de manera adecuada, si se garantiza que los videos o las fotos íntimas no se difundirán por ahí, “las compartimos juntos, las disfrutamos pero enseguida las borramos para reducir los riesgos”, es recomendable para las parejas.

Luis Alberto Montejo lo explica. El ‘sexting’ es una manera de mantener el deseo, fantasear, recrear esas fantasías. El ‘sexting’ es una posibilidad que se tiene para sostener la pasión, o en su defecto, recuperarla.

El problema de los matrimonios, dice Montejo, es precisamente ese: no fantasean, se enfrían.

Entonces grabarse o tomarse fotos es incluirle un elemento nuevo a la relación íntima, distinto, es jugar como una manera de cambiar la monotonía, despertar un interés dormido, apagado. Claro: funciona con algunas parejas, no en todas.


Seis denuncias al mes...

El sexting puede tener visos judiciales. En la Unidad de Delitos Informáticos del CTI, en Cali, se registran en promedio seis denuncias al mes de personas que han sido víctimas de material erótico íntimo expuesto en Internet. Por lo general, explica un investigador, prevalecen los casos en los que uno de los miembros de la pareja vive en el exterior y después de la ruptura de la relación, decide hacer público el material erótico.

También se dan casos de parejas estables que terminan, y el más lastimado usa las fotos y los videos para publicarlos como una especie de venganza.

Generalmente se utiliza un blog o una página de pornografía. Los videos son etiqueteados de manera sugestiva: ‘la más sensual de Cali’, ‘Patricia al desnudo’, ‘la más bella de la ciudad’. Quien publica puede ocultar su identidad con un apodo y si es capturado, no va a la cárcel.

Este tipo de conductas delictivas se interpretan como una injuria, artículo 220 del código penal. Ahí dice que quien le haga a otra persona imputaciones deshonrosas, incurrirá en prisión de uno a tres años y una multa de diez a mil salarios mínimos legales mensuales vigentes.

Es decir: por los términos de la condena, entonces, le pena no se paga en una cárcel, es querellable. El ‘sexting’ puede arruinar vidas, pero no envía a nadie tras las rejas.

Protegerse no es fácil. Depende, en parte, de astucia, malicia, conocimientos en sistemas.

Juan Carlos Ávila, un ingeniero experto en seguridad informática, dice que una forma de protegerse ante el ‘sexting’, por ejemplo, es no aceptar proposiciones de personas o de grupos desconocidas en las redes sociales. También activar un antivirus que detecte y elimine software maliciosos que capture la información que guardamos en los computadores, contar con técnicos de confianza para reparar los equipos.

En todo caso nada de aquello nos ‘blinda’ contra la posible publicación de esas imágenes comprometedoras . El ‘sexting’ funciona como un secreto. Lo contamos en un acto de confianza, pero en realidad no todos quieren llevárselo a la tumba.



Tenga cuidado con sus fotos en Facebook

No importa si su cuenta de Facebook está restringida a sus amigos cercanos. Entrar ahí, hackear la información, es cuestión de segundos.

Los pasos son sencillos: buscar a la víctima, oprimir control más click en enviar mensaje, introducir enlaces, un par de códigos que preferimos no revelar en este informe.

De esa manera, así su perfil de Facebook sea privado, el hacker puede manipular sus fotos, comentarlas incluso, copiarlas, difundirlas, manipularlas.

De ahí que se debe tener especial cuidado con las fotografías que los hijos suben a la red.

Los pedófilos, advierten las autoridades, están al acecho. Cualquier imagen en un vestido de baño de una adolescente podría ser utilizada para promocionar sitios de pornografía infantil, por ejemplo.


Y cazar al responsable es casi imposible. “Es muy difícil establecer algún tipo de responsabilidad en estos casos, ya que cada persona es responsable de lo que suba a su red social. Los portales web o blogs pueden implementar muchas formas de seguridad para impedir el copiado de una determinada imagen, pero: ¿quién puede ante un pantallazo o el llamada Print Script?, se pregunta un investigador de la Unidad de Delitos Informáticos del CTI en Cali.


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