Los riesgos del ‘sexting’ parecen infinitos, sobre
todo en Colombia, un país en el que cada minuto se roban tres celulares en las
calles.
Por eso, dice el sexólogo Luis Alberto Montejo,
quien se atreva a practicarlo debe ser consiente del riesgo inminente que se
corre, tener claras las consecuencias, saber que en algún momento el material
puede llegar a circular en un blog o en las redes sociales.
Montejo tiene experiencia en el tema. Por su
consultorio han pasado algunas de las víctimas del ‘sexting’ en Cali. Una
joven, por ejemplo, que fue drogada, desvestida, grabada, en un caso que más
bien tiene tintes de abuso sexual.
El video fue puesto en Internet; dos mujeres cuyas
parejas viven en el exterior y les han pedido lo que ellos consideran una
“prueba de amor”: que se graben teniendo relaciones sexuales con amigos y
envíen las imágenes por la web como una manera de excitarse. El ‘sexting’ puede
afectar tanto, que la única manera de recuperarse es a través de una terapia
psicológica.
Luis Alberto Montejo dice que aquellas son formas
del ‘sexting’ disfuncionales, dañinas, que atentan contra la autoestima. La
víctima se deprime, siente ansiedad, se derrumba.
Pero también esta práctica es disfuncional cuando
uno de los miembros de la pareja sólo siente placer sexual a través de ese
intercambio de material erótico por el teléfono o el computador y no de otra
forma, no con un contacto sexual físico directo, por ejemplo.
La otra cara del ‘sexting’
Flavia Dos Santos es sexóloga. Flavia Dos Santos
habla de ese doble filo del ‘sexting’. Dice que, si se maneja de manera
adecuada, si se garantiza que los videos o las fotos íntimas no se difundirán
por ahí, “las compartimos juntos, las disfrutamos pero enseguida las borramos
para reducir los riesgos”, es recomendable para las parejas.
Luis Alberto Montejo lo explica. El ‘sexting’ es una
manera de mantener el deseo, fantasear, recrear esas fantasías. El ‘sexting’ es
una posibilidad que se tiene para sostener la pasión, o en su defecto,
recuperarla.
El problema de los matrimonios, dice Montejo, es
precisamente ese: no fantasean, se enfrían.
Entonces grabarse o tomarse fotos es incluirle un
elemento nuevo a la relación íntima, distinto, es jugar como una manera de
cambiar la monotonía, despertar un interés dormido, apagado. Claro: funciona
con algunas parejas, no en todas.
Seis denuncias al mes...
El sexting puede tener visos judiciales. En la
Unidad de Delitos Informáticos del CTI, en Cali, se registran en promedio seis
denuncias al mes de personas que han sido víctimas de material erótico íntimo
expuesto en Internet. Por lo general, explica un investigador, prevalecen los
casos en los que uno de los miembros de la pareja vive en el exterior y después
de la ruptura de la relación, decide hacer público el material erótico.
También se dan casos de parejas estables que
terminan, y el más lastimado usa las fotos y los videos para publicarlos como
una especie de venganza.
Generalmente se utiliza un blog o una página de
pornografía. Los videos son etiqueteados de manera sugestiva: ‘la más sensual
de Cali’, ‘Patricia al desnudo’, ‘la más bella de la ciudad’. Quien publica
puede ocultar su identidad con un apodo y si es capturado, no va a la cárcel.
Este tipo de conductas delictivas se interpretan
como una injuria, artículo 220 del código penal. Ahí dice que quien le haga a
otra persona imputaciones deshonrosas, incurrirá en prisión de uno a tres años
y una multa de diez a mil salarios mínimos legales mensuales vigentes.
Es decir: por los términos de la condena, entonces,
le pena no se paga en una cárcel, es querellable. El ‘sexting’ puede arruinar
vidas, pero no envía a nadie tras las rejas.
Protegerse no es fácil. Depende, en parte, de
astucia, malicia, conocimientos en sistemas.
Juan Carlos Ávila, un ingeniero experto en seguridad
informática, dice que una forma de protegerse ante el ‘sexting’, por ejemplo,
es no aceptar proposiciones de personas o de grupos desconocidas en las redes
sociales. También activar un antivirus que detecte y elimine software maliciosos
que capture la información que guardamos en los computadores, contar con
técnicos de confianza para reparar los equipos.
En todo caso nada de aquello nos ‘blinda’ contra la
posible publicación de esas imágenes comprometedoras . El ‘sexting’ funciona
como un secreto. Lo contamos en un acto de confianza, pero en realidad no todos
quieren llevárselo a la tumba.
Tenga cuidado con sus fotos en Facebook
No importa si su cuenta de Facebook está restringida
a sus amigos cercanos. Entrar ahí, hackear la información, es cuestión de
segundos.
Los pasos son sencillos: buscar a la víctima,
oprimir control más click en enviar mensaje, introducir enlaces, un par de
códigos que preferimos no revelar en este informe.
De esa manera, así su perfil de Facebook sea
privado, el hacker puede manipular sus fotos, comentarlas incluso, copiarlas,
difundirlas, manipularlas.
De ahí que se debe tener especial cuidado con las
fotografías que los hijos suben a la red.
Los pedófilos, advierten las autoridades, están al
acecho. Cualquier imagen en un vestido de baño de una adolescente podría ser
utilizada para promocionar sitios de pornografía infantil, por ejemplo.
Y cazar al responsable es casi imposible. “Es muy
difícil establecer algún tipo de responsabilidad en estos casos, ya que cada
persona es responsable de lo que suba a su red social. Los portales web o blogs
pueden implementar muchas formas de seguridad para impedir el copiado de una
determinada imagen, pero: ¿quién puede ante un pantallazo o el llamada Print
Script?, se pregunta un investigador de la Unidad de Delitos Informáticos del
CTI en Cali.
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